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Retinografías en Oftalmología ¿Debe ser una prueba rutinaria?

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Retinografía no midriática borrosidad de papila pérdida de definición de bordes de nervio óptico

Una mirada clínica, preventiva y legal a una herramienta oftalmológica que está redefiniendo la salud visual: la retinografía.

La retinografía —una fotografía digital del fondo de ojo— ha pasado en pocos años de ser una prueba complementaria a convertirse en una herramienta central en la medicina preventiva ocular. Su capacidad para documentar, comparar y detectar cambios sutiles en la retina la ha situado en el centro del debate: ¿debería realizarse de forma rutinaria en las revisiones oftalmológicas periódicas?

Todavía recuerdo aquellos tiempos en que mi maestro en la práctica clínica oftalmológica documentaba los signos y cambios que observaba en el fondo de ojo en una ficha de papel. Una documentación a mano, con dibujos del fondo de ojo, exudados, hemorragias…La fotografía digital no existía, y cualquier registro fotográfico era un hecho excepcional y requería un revelado fotográfico de por medio, con su coste asociado.

Desde entonces todo ha cambiado sensiblemente y desde entonces han surgido numerosos avances tecnológicos que nos permiten documentar tanto la normalidad de un fondo de ojo como los hallazgos o signos patológicos.

La pregunta es: tiene sentido documentar la anormalidad, es decir los cambios patológicos, pero ¿No tiene sentido documentar la normalidad? … Entramos a valorarlo.


Oftalmoceuta es la plataforma divulgativa del Centro de Ojos de Ceuta, donde ejercen el Dr. Juan Medín Catoira, especialista en Oftalmología, Doctor en Medicina por la USC, FEA de Oftalmología del SERGAS por oposición y ex Jefe del Servicio de Oftalmología, y el Dr. Hugo Medín Medín, especialista MIR del Centro Barraquer y FEA de Oftalmología por oposición.


La respuesta corta y fácil es que , pero hay que profundizar en ella. Por tanto, la respuesta larga —la que importa— requiere analizar la utilidad clínica de la retinografía, su valor en la detección precoz, su papel en patologías ya diagnosticadas, su relevancia médico‑legal y su potencial emergente como biomarcador sistémico gracias a la inteligencia artificial.


1. Qué es realmente una retinografía y por qué importa

La retinografía es una imagen en alta resolución del fondo de ojo obtenida mediante una cámara no midriática o midriática.

La retinografía permite visualizar:

  • Mácula
  • Papila óptica
  • Vasos retinianos
  • Retina periférica (según el equipo)
  • Cambios pigmentarios
  • Hemorragias, exudados, drusas, atrofias, cicatrices…

La retinografía es una prueba:

  • Rápida (menos de 1 minuto)
  • No invasiva
  • Indolora
  • Repetible
  • Estandarizable
  • Comparativa en el tiempo

Y, sobre todo, la retinografía es una prueba registrable: deja un documento objetivo, verificable y comparable. Algo a lo que podemos recurrir para ver si ha habido cambios en el tiempo, o registrar daños que afectan o amenazan afectar a nuestra visión.

En un contexto clínico donde la medicina se orienta cada vez más hacia la prevención, la trazabilidad y la documentación, la retinografía encaja como un guante. Es algo necesario, una herramienta con la que contar.


2. La retina: un tejido silencioso que no avisa

La mayoría de las enfermedades retinianas no producen síntomas en fases iniciales. Normalmente el cambio o daño se produce de modo progresivo, en días, semanas o meses. Esto incluye:

  • Degeneración macular asociada a la edad (DMAE)
  • Retinopatía diabética
  • Oclusiones venosas
  • Retinopatía hipertensiva
  • Coriorretinopatía serosa central
  • Tumores coroideos
  • Desprendimientos de retina periféricos incipientes
  • Atrofias y distrofias retinianas
  • Glaucoma (cambios papilares)

El paciente suele consultar cuando ya ha perdido visión, y en muchos casos esa pérdida es irreversible. Pero en la degeneración podemos detectar drusas o cambios maculares con mucha antelación, en una diabetes o una trombosis podemos ver posibles cambios previos como microaneurismas, esclerosis, signos de cruce arteriovenosos, etc.. Y no digamos ya en documentación de nevus retinianos, sospecha de tumores o en los progresivos cambios de la papila (nervio óptico) en el glaucoma mal controlado.

La retinografía permite detectar microcambios que el paciente no percibe y que incluso pueden pasar desapercibidos en una exploración rápida sin documentación gráfica.

Permite igualmente al oftalmólogo el volver atrás y dar una segunda mirada a los cambios existentes en pacientes con pérdidas visuales no justificadas.


3. ¿Por qué también una retinografía anual en revisiones rutinarias tiene sentido?

3.1. Porque permite comparar año a año

La clave no es solo ver la retina: es poder comparar la retina de hoy con la de hace un año. Recientemente una paciente mostraba en nuestra consulta su inquietud ante un posible diagnóstico de glaucoma realizado en otro centro por tener las papilas amplias y tensión límite. Con satisfacción pudimos tranquilizarla recurriendo a retinografías de hace 7 (siete) años, en las cuales se evidenciaba una situación similar, si no idéntica, a la actual.

En general, la comparación seriada permite detectar:

  • Nuevas hemorragias
  • Microaneurismas incipientes
  • Cambios en el calibre vascular
  • Atrofias progresivas
  • Drusas nuevas o aumentadas
  • Cambios en el epitelio pigmentario
  • Alteraciones maculares sutiles
  • Cambios en la excavación papilar

La memoria visual del clínico es limitada; la fotografía no. Y no es posible registrar ya manualmente lo que se puede registrar visualmente. Porque «una imagen vale más que mil palabras».

3.2. Porque documenta el estado basal del paciente

Un registro basal es oro clínico. Es el registro de un momento en el tiempo, Un registro que nos permite:

  • Saber si una lesión es nueva o antigua
  • Determinar la velocidad de progresión
  • Evaluar la respuesta a tratamientos
  • Aportar evidencia en informes médicos
  • Defender decisiones clínicas ante terceros (seguros, mutuas, peritajes)

3.3. Porque es una prueba barata comparada con su valor

En términos de coste‑beneficio, pocas pruebas ofrecen tanto por tan poco. Ya no es preciso «revelar el carrete·. La imagen es inmediata.

Por otra parte, la retinografía:

  • Reduce la necesidad de pruebas más caras
  • Evita visitas urgentes por hallazgos tardíos
  • Permite cribados poblacionales
  • Optimiza el tiempo clínico

4. Retinografía en pacientes sin patología: ¿es realmente necesaria?

Sí, por tres motivos fundamentales:

4.1. Detección precoz de enfermedades silenciosas

Muchas patologías retinianas se detectan antes de que produzcan síntomas. Un paciente puede no sentir nada, no notar nada, e incluso puede no percibir una pérdida de visión, pero una retinografía nos permite detectar alteraciones incipientes:

  • Microaneurismas en diabéticos no diagnosticados
  • Signos de hipertensión no controlada
  • Drusas maculares en pacientes sin síntomas
  • Nevus coroideos que requieren seguimiento
  • Atrofias periféricas predisponentes a desprendimiento de retina

Y que es mejor con el paciente que acude a consulta ¿no explorar porque no refiere nada o no nota nada?. El paciente viene a revisión, a constatar que todo va bien, a que descartemos que no hay nada anómalo. ¿no tiene sentido la retinografía?.

4.2. Identificación de factores de riesgo

Por otra parte la retina es un espejo del estado vascular del organismo. Cuando el internista, el cardiólogo, el endocrino, el neurólogo u otro especialista nos remiten a un paciente para un examen del fondo de ojo, es para que confirmemos, descartemos o constatemos la existencia de factores de riesgo.

Una retinografía puede revelar:

  • Arterioloesclerosis
  • Tortuosidad vascular
  • Signos de isquemia
  • Microhemorragias
  • Exudados duros o algodonosos

Estos hallazgos pueden sr la primera pista de:

  • Hipertensión
  • Diabetes
  • Dislipemia
  • Riesgo cardiovascular
  • Vulnerabilidad cerebrovascular

4.3. Valor preventivo y educativo

Mostrar al paciente su propia retina tiene un impacto enorme:

  • Mejora la adherencia al tratamiento
  • Aumenta la conciencia de riesgo
  • Facilita la comprensión de la enfermedad
  • Refuerza la importancia de los controles

Como ejemplo, un paciente me preguntaba recientemente, tras hacer un OCT (tomografía de coherencia óptica), por qué se le había indicado una pauta de inyecciones antiVEGF intravítreas. Si bien la imagen del OCT puede ser difícil de comprender por el paciente, una simple retinografía permitió explicarle fácilmente la trombosis venosa que presentaba su fondo de ojo, el punto donde el cruce arteriovenoso había originado el daño, y la extensión del mismo. El paciente aceptó el tratamiento con confianza porque él mismo había visto su problema en pantalla.


5. Retinografía en pacientes con patología: una herramienta imprescindible

En pacientes con enfermedades oculares, la retinografía deja de ser recomendable para convertirse en esencial.

5.1. Diabetes

La retinopatía diabética es la principal causa de ceguera en adultos jóvenes.

La retinografía permite:

  • Cribado anual
  • Detección precoz de microaneurismas
  • Control de progresión
  • Evaluación de edema macular (indirectamente)
  • Registro para derivación a retina

5.2. Degeneración macular asociada a la edad (DMAE)

Aunque la OCT es la prueba reina, la retinografía:

  • Documenta drusas
  • Permite ver cambios pigmentarios
  • Detecta atrofias geográficas
  • Registra hemorragias subretinianas

5.3. Glaucoma

La fotografía del nervio óptico:

  • Permite comparar la excavación
  • Documenta hemorragias en astilla
  • Ayuda a evaluar la progresión estructural
  • Complementa la OCT y la campimetría

5.4. Patología vascular

En oclusiones venosas o arteriales:

  • Permite ver la extensión del daño
  • Documenta hemorragias
  • Facilita el seguimiento evolutivo

5.5. Tumores coroideos y nevus

La retinografía es clave para:

  • Medir crecimiento
  • Documentar bordes
  • Registrar cambios pigmentarios
  • Decidir derivación a oncología ocular

6. Retinografía en cirugía de cataratas: un registro legal imprescindible

Este punto es crítico y a menudo infravalorado. En ocasiones pueden darse cambios en el fondo de ojo en el tiempo transcurrido entre el inicio del preoperatorio y el momento de la intervención. Una trombosis, un desprendimiento de retina, una coroiditis, etc.

Antes de una cirugía de cataratas, una retinografía permite:

  • Documentar el estado previo de la mácula
  • Registrar lesiones preexistentes
  • Evitar atribuir al postoperatorio problemas previos
  • Proteger al paciente y al cirujano
  • Permite detectar patología que puede afectar al resultado visual

Ejemplos:

  • DMAE incipiente
  • Membranas epirretinianas
  • Agujeros maculares lamelares
  • Atrofias
  • Nevus coroideos
  • Retinopatía diabética leve

En un entorno donde la medicina defensiva es cada vez más necesaria, no tener una retinografía preoperatoria es asumir un riesgo innecesario.


7. La revolución de la inteligencia artificial: la retina como biomarcador sistémico

Este es uno de los argumentos más potentes y recientes.

La IA aplicada a retinografías ha demostrado capacidad para estimar:

  • Edad retiniana
  • Riesgo cardiovascular
  • Riesgo de ictus
  • Riesgo de mortalidad
  • Control metabólico
  • Presión arterial
  • Tabaquismo
  • Función renal

La diferencia entre la edad retiniana estimada por IA y la edad real del paciente —el retinal age gap— se ha asociado a mayor riesgo de:

  • Enfermedad cardiovascular
  • Enfermedad cerebrovascular
  • Mortalidad por todas las causas

Esto convierte a la retinografía en una prueba con un potencial preventivo mucho más allá del ojo.


8. ¿Tiene inconvenientes la retinografía?

Pocos, pero existen:

  • No sustituye a la exploración clínica
  • No detecta patología vítrea
  • No evalúa profundidad (como la OCT)
  • Puede requerir dilatación en algunos casos
  • No siempre capta la periferia extrema

Pero ninguno de estos puntos invalida su utilidad como prueba rutinaria.

¿Debe ser obligatoria en todas las revisiones?

La evidencia clínica, preventiva, evolutiva y legal apunta en una dirección clara:

La retinografía debería formar parte de las revisiones oftalmológicas rutinarias en adultos, especialmente a partir de los 40 años.

No como sustituto de otras pruebas, sino como pilar documental y preventivo.

Sus beneficios superan ampliamente sus limitaciones:

  • Detecta enfermedades silenciosas
  • Permite comparar año a año
  • Documenta el estado basal
  • Facilita el seguimiento de patologías
  • Aporta valor médico‑legal
  • Contribuye a la medicina preventiva sistémica
  • Es rápida, accesible y coste‑efectiva

En un mundo donde la medicina se orienta hacia la prevención, la trazabilidad y la personalización, la retinografía no es un lujo: es una necesidad.

FAQs (preguntas y respuestas)

1. ¿Por qué es útil realizar una retinografía aunque el paciente no tenga síntomas?

Porque muchas enfermedades de la retina evolucionan de forma silenciosa. La retinografía permite detectar microcambios que no producen síntomas iniciales, como drusas, microaneurismas, signos de hipertensión o lesiones predisponentes a desprendimiento de retina.

2. ¿Qué aporta una retinografía anual en una revisión rutinaria?

Aporta un registro comparativo año a año. Permite saber si una lesión es nueva, si ha progresado o si se mantiene estable, algo imposible de valorar sin una imagen previa.

3. ¿La retinografía es útil en pacientes sin patología ocular conocida?

Sí. Permite detectar alteraciones incipientes, identificar factores de riesgo sistémicos y documentar la normalidad, lo cual es clave para futuras comparaciones.

4. ¿Qué papel tiene la retinografía en enfermedades como diabetes, glaucoma o DMAE?

Es esencial. Documenta drusas, microaneurismas, hemorragias, cambios papilares y progresión estructural. Facilita el seguimiento y la toma de decisiones clínicas.

5. ¿Por qué es importante realizar una retinografía antes de una cirugía de cataratas?

Porque documenta el estado previo de la retina y evita atribuir al postoperatorio lesiones que ya existían. Es un registro clínico y legal imprescindible.

6. ¿Puede la retinografía detectar problemas de salud más allá del ojo?

Sí. La retina refleja el estado vascular del organismo. Además, la inteligencia artificial permite estimar riesgo cardiovascular, edad biológica retiniana y otros biomarcadores sistémicos.

7. ¿Tiene inconvenientes la retinografía?

Muy pocos: no sustituye a la exploración clínica, no evalúa profundidad como la OCT y puede requerir dilatación en algunos casos. Aun así, su valor preventivo y documental es muy superior a sus limitaciones.



Bibliografía y textos de referencia

  • American Academy of Ophthalmology. Preferred Practice Patterns.
  • Wong TY, et al. “Retinal imaging as a biomarker for cardiovascular diseases.” Nature Reviews Cardiology.
  • Poplin R, et al. “Prediction of cardiovascular risk factors from retinal fundus photographs via deep learning.” Nature Biomedical Engineering.
  • Cheung CY, et al. “Retinal biomarkers for systemic diseases.” Clinical & Experimental Ophthalmology.
  • Mitchell P, et al. “The relationship between retinal vascular caliber and cardiovascular risk.” Ophthalmology.
  • Wilkinson CP, et al. “Proposed international clinical diabetic retinopathy disease severity scale.”
  • AAO. Diabetic Retinopathy Screening Guidelines.

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Sobre el autor: Dr. Medín Catoira. PhD en Medicina, Oftalmología (UCM – USC). Especialista en Oftalmología. Centro de Ojos de Ceuta.

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